EL ARTE DE LA VERDAD

"En ese lugar donde los sentimientos se pierden como en un laberinto sin Minotauros ni Ariadnas, donde uno se encuentra escondido para siempre en los cuerpos enbalsamados de las letras, yo me detengo para que leyendo descubras el secreto de la verdad"

viernes, 12 de noviembre de 2010

DEL OTRO LADO DEL MURO



El plato y el vacío
hambre y  nada
Suena el esqueleto
Su silencio estruendoso
De estomago enojado
Coreando en la soledad descalza
el grito agudo de un pesar
No puede ser, su basura; mi esperanza
Su compasión mi consuelo.
Llora mi hermano en esta  villa de abandono
El llanto un perro flaco,

 Mientras, ríen, cantan y bailan
del otro lado del muro,
las almas sordas.

mi cuerpo no come
pero yo me alimento,
Mientras ríen cantan y bailan
del otro lado del muro,
desnutridos de espíritu,
los famélico de amor.

Mi patria es el pan
mi país, el otro día
no soy ciego
pero no puedo mirar
el mañana sin
mi lamento.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

"Cuando el amor se fuga"



Fuga.
En qué lugar del infinito
Guardas ese abrazo naufrago,
Perdido para siempre en el camino de su regreso.
Las caricias fantasmas
Escapándose tras las paredes
 del tiempo y sus pasos impíos,
Como el beso de una lápida,
Como la bofetada de un Icebergs
Así me amas.

La casa de nuestro amor,
Se yergue
En el  campo frio de batalla,
Donde libramos nuestros egoísmos,
Sin alas, sin ruedas, ni pies,
flotando hacia ningún lado.
Y tras el grito lanza de tu ira
El destrozo de algo
que Cruje,
 cruje en el interior
Del sótano de mi alma
Donde sepulto
Las palabras que mezquino
Victima del secuestro del orgullo
 Tras las verjas
Del miedo.
Esperando en el silencio de los besos,
Las llaves de su libertad.






jueves, 29 de julio de 2010

Aquel Pueblo Mío.


Aquel Chamical.
Amo tus siestas de silencio empedernido,
La gracia del Rundún en el patio,
Y el  crepúsculo recostado
sobre el lomo de los cerros,
anunciando la hora de una escena,
del cielo limpio y su capricho de estrellas
del amor entre el canto de la chicharra,
y el golpecito cálido de tu briza
el vestido verde  de tus calles,
el remolino lisonjero y desolado
que pasó dejando su rastro
en las manos melosas al pie de un naranjal
las lágrimas dulces de tus mistoles de antaño,
regando la tierra, de sombra y de sueño
en las tardes de lanchera, de trompos o cometas.
El abrazo torpe del sol y su sequía,
Al manantial  de un grifo escaso y público,
Donde bañábamos nuestra miseria de niños.

La ceremonia pueblerina de tus tormentas,
La lluvia cantando milagros en los techos,
 Nuestro Fulgor de gloria
Quien ha nacido de tus entrañas,
Quien te ha amado como te amo,
Conoce mi canto y mi pena,
¡Chamical de antaño!
La polvareda y el zonda
Se levantan tras los pasos
De tu pueblo y su congoja
Dejando estelas
Por las calles embrujadas
de azahar y de esperanza.