EL ARTE DE LA VERDAD

"En ese lugar donde los sentimientos se pierden como en un laberinto sin Minotauros ni Ariadnas, donde uno se encuentra escondido para siempre en los cuerpos enbalsamados de las letras, yo me detengo para que leyendo descubras el secreto de la verdad"

jueves, 29 de julio de 2010

Aquel Pueblo Mío.


Aquel Chamical.
Amo tus siestas de silencio empedernido,
La gracia del Rundún en el patio,
Y el  crepúsculo recostado
sobre el lomo de los cerros,
anunciando la hora de una escena,
del cielo limpio y su capricho de estrellas
del amor entre el canto de la chicharra,
y el golpecito cálido de tu briza
el vestido verde  de tus calles,
el remolino lisonjero y desolado
que pasó dejando su rastro
en las manos melosas al pie de un naranjal
las lágrimas dulces de tus mistoles de antaño,
regando la tierra, de sombra y de sueño
en las tardes de lanchera, de trompos o cometas.
El abrazo torpe del sol y su sequía,
Al manantial  de un grifo escaso y público,
Donde bañábamos nuestra miseria de niños.

La ceremonia pueblerina de tus tormentas,
La lluvia cantando milagros en los techos,
 Nuestro Fulgor de gloria
Quien ha nacido de tus entrañas,
Quien te ha amado como te amo,
Conoce mi canto y mi pena,
¡Chamical de antaño!
La polvareda y el zonda
Se levantan tras los pasos
De tu pueblo y su congoja
Dejando estelas
Por las calles embrujadas
de azahar y de esperanza.

lunes, 19 de julio de 2010

Señora de todos los Males.


Me hago pequeño, breve ante ella.
Aplasta mi cabeza con su brazo impredecible
Descuartiza mi dignidad con dagas de adulación.
Aunque me esfuerce por escabullirme como un cobarde,
toma del cuello de mi abandono y destroza uno a uno
los pies de mi espíritu,
Por eso, él anda en silla de ruedas.


Cuando llegó altanera como un duque, como un noble
Agitó la impiedad de su manto
Y marchitó los plantines de mi jardín florido
Con su escupitajo de ácido mortecino.

Mirar sin temor lo adverso, no puedo,
termino por correr a los rincones
Del cuarto de mi esperanza.
Me pongo sus alas de quimera
E Imagino librarme de sus garras
Siniestras, asesinas,
Y la paz me inunda
Con su frescura de manantial procreador.
Ella germina luciérnagas que prometen ser luna
Y yo me guardo allí porque ya no hay lugar
En este salvaje planeta,
para un desolado,
para un pacifista,
para un provocador de justicia,
el hambre asfixia la bondad
y la ambición los mata,
un niño muerto y no hay eco,
una familia sin casas y no hay eco,
la inocencia violada en un templo y no hay eco
el egoísmo prófugo de su prisión de papel
hace estragos en el universo de las bestias.
La paz, un preso político en huelga de hambre
clamando a gritos su reclamo de libertad